Un perro vota en las elecciones locales en EE. UU

 Jane Balogh, una abuela residente en la ciudad estadounidense de Seattle, se empeñó en demostrar que el sistema electoral de su país está lleno de agujeros. Ni corta ni perezosa, la señora Balogh puso manos a la obra y, de una forma muy simple, consiguió que su perro «Duncan» pudiera votar hasta tres veces en las elecciones locales antes que alguien se diera cuenta de ello.

Lo primero que hizo fue poner a nombre de su mascota, Duncan M. Macdonald, la factura de su teléfono. Después, y usando una de las facturas como identificación, registró al animal en el censo electoral del estado de Washington. «Yo no intenté hacer trampa, sólo quería probar que nuestro sistema tiene muchos fallos y es muy fácil, para los que no son ciudadanos, poder votar» dijo la señora Balogh.

«Duncan» votó por correo en las elecciones locales de Septiembre y Noviembre del 2006, y también en las de Mayo del 2007. Según su dueña, en los tres casos ella escribió «voto no válido» en la papeleta que iba a nombre de su perro. Pero tuvo que pasar tiempo antes que alguien se diera cuenta que algo raro estaba pasando. Ocurrió en el recuento de votos de los segundos comicios. Uno de los funcionarios se extrañó de ver la huella de la pata de un perro en el sobre que contenía la papeleta de voto. Sin embargo, nadie reaccionó hasta Mayo de este año, cuando la fiscalía tomó cartas en el asunto y tras comprobar una vez más que en uno de los sobres que contenía la papeleta de voto aparecía de nuevo la huella de la pata de «Duncan» en vez de la firma.

Acuerdo judicial para evitar el bochorno.

Tras descubrirse todo el asunto, a la fiscalía no le quedó más remedio que ofrecer un acuerdo a la dueña del perro en vez de tener que aplicar la ley a rajatabla. Si ella se declaraba culpable de haber desinformado a los funcionarios del Estado, el fiscal retiraba la acusación de haber falseado la información del censo electoral. La señora Belogh aceptó de buena gana este pacto porque así se libraba de la cárcel, pero no ha podido evitar tener que realizar unas horas de trabajos sociales y pagar una multa de 250 dólares.

Lo que no se sabe es si ahora han borrado a «Duncan» del registro electoral para que no vuelva a recibir las papeletas de voto. El perro continúa con su costumbre de echarse a los pies de su dueña y tal vez, a lo mejor está pensando en lo estúpidos que pueden llegar a ser los humanos, sobre todo si trabajan como funcionarios del Estado.
Fuente: http://www.jmnoticias.com

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