PERROS DE ALQUILER

 Perros de alquiler

 Desde California, el estado que popularizó los perritos de bolsillo, baños mecanizados de perros y entrega personal de alimentos gourmet para mascotas, llega lo último en conveniencia canina: una compañía que alquila perros por día a residentes de ciudades que no tienen tiempo o espacio para cuidar de una mascota.

A Marlena Cervantes, fundadora de FlexPetz, no le gusta cuando la gente se refiere a su negocio de cinco meses como servicio de mascotas de alquiler. Prefiere usar el término de ”propiedad compartida de mascotas”, explicando que es el mismo concepto de propiedad compartida (time share) para vacaciones, o la membresía en un gimnasio, y no como una película alquilada.

”Nuestros miembros son responsables y comprenden que tener una mascota todo el tiempo no es una opción para ellos y no sería justo para el perro”, indicó Cervantes, de 32 años, una psicoterapeuta a quien se le ocurrió la idea mientras trabajaba con niños autistas y mascotas. “Eso evita que los perros sean adoptados para luego ser entregados a un refugio de animales, cuando comprenden que no pueden tenerlos”.

FlexPetz actualmente está disponible en Los Angeles y San Diego, donde vive Cervantes. Planea abrir otros locales en San Francisco el próximo mes, Nueva York en septiembre y Londres, para finales de año.

También espera hacer una franquicia del concepto FlexPetz, a fin de que los perros tengan opciones de vivienda, que no sean perreras, cuando no estén alquilados. Para San Francisco contrató una persona que cuidará a los perros en su casa.

Por una cuota anual de $99.95, un pago mensual de $49.95 y un cargo de $39.95 diarios por visita (con un descuento a $24.95 de domingos a jueves), los amantes de animales pueden inscribirse en FlexPetz para pasar tiempo con uno de los perros de Cervantes, sean afganos, labradores o Boston terriers.

Los costos de membresía cubren gastos de entrenamiento de los perros, vivienda en una perrera sin jaulas, entrega personal a domicilio u oficina, collar de localización por satélite, cuentas de veterinario y seguro. También cubre ”paquetes de cuidado” –correa, vasijas de comer, camas de almohadones y alimentos– que acompañan al perro en sus visitas.

Shari González, miembro de FlexPetz, confesó que estaba pensando comprarse un perro cuando un entrenador que consultó le sugirió tenerlo tiempo parcial. Al principio, tenía reservas.

González, de 22 años, nunca dudó que deseaba tener un perro. El problema era su estilo de vida, con un pequeño apartamento y un horario escolar a tiempo completo en la universidad en San Diego.

“Dudaba de un perro que fuera de casa en casa y no quería uno que viniera a ensuciar mi apartamento”.

Se sintió mejor después de hablar con Cervantes, quien le explicó que sólo los perros con temperamentos sociables participaban en el programa y que idealmente cada perro no sería compartido por más de tres dueños.

González aceptó un labrador negro llamado Jackpot que se ha convertido en una parte muy querida de sus amistades. Se pasan juntos un día durante un fin de semana; duerme en su apartamento y sale con él a paseos por el campo, la playa y parques frecuentados por otros dueños de perros.

Fuente:www.elnuevoherald.com

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