
La familia Carrillo, de Hawthorne, California (EE.UU.) estaba desesperada: la mascota de la casa, Pineapple, había desaparecido sin dejar rastro. Llevaban días buscando, así que cuando recibieron en casa una llamada de un sujeto que decía haber encontrado al perro se alegraron muchísimo.
Sin embargo, la alegría se convirtió en terror cuando el buen samaritano que había encontrado al animal dijo que mataría al perro si la familia no le daba a cambio 70 dólares y además, exigía tener sexo con la hija adolescente de los Carrillo.